lunes, 31 de octubre de 2016

TENER LA RAZÓN

Es interesante observar, como una peligrosa condición humana, que el pretender estar siempre en la posesión de la verdad o de lo correcto, llevará -tarde o temprano- a la dolorosa y violenta derrota de una propuesta que no dio el resultado que algún ilusorio vanamente esperaba, arrastrando neciamente en su caída a sacrificios innecesarios a todos sus congéneres. Es lo que se puede esperar de la práctica de un fanatismo irracional que inevitablemente conduce a la pérdida del liderazgo y de la confianza de un pueblo en relación con sus conductores.